De entre los periodos más emotivos del año, sin duda que sobresale el final del mismo y el comienzo del siguiente. Es como una nueva oportunidad que recibe la gente, de completar los proyectos que había dejado a medias o bien para iniciar una prometedora iniciativa de vida. Celebrar la llegada del Año Nuevo es una ocasión muy especial y el sitio en donde esto se lleve a cabo, es algo determinante. Mucha gente viaja a destinos turísticos de gran relevancia para aumentar el disfrute de esta fiesta tradicional. El Distrito Federal y en especial, la Ciudad de México, se proyecta como un lugar excelente para pasar el fin de año. Su ambiente de gran metrópoli, los muchos atractivos con los que cuenta y la algarabía que inunda a sus habitantes, se conjugan para brindarnos una experiencia única en cada fiesta de Año Nuevo.

La capital mexicana es una antigua urbe, la de mayores dimensiones a nivel global, uno de los centros financieros, culturales y políticos más relevantes en América Latina. Por lo tanto, abunda en cosas interesantes para visitar y conocer. Para pasar el fin de año en el Distrito Federal, la dinámica vida nocturna de la Ciudad de México, es algo imperdible. Existen innumerables antros, bares y discotecas donde festejar la llegada del Año Nuevo, en especial en Avenida Reforma, Santa Fe, Polanco o en La Condesa.

Para los que prefieran festejar el fin de año en un ambiente más romántico o familiar, otra alternativa son los excelentes restaurantes de la Ciudad de México. Aprovechando esta temporada festiva, se ofrecen en varios de ellos atractivas promociones, que vale la pena hacer efectivas, para gozar aún más del año nuevo naciente. Los monumentos, fuentes, parques y hermosas avenidas con las que cuenta la Ciudad de México y las comunidades anexas a ella, en el Distrito Federal, adquieren un encanto inusitado en temporada de Año Nuevo.

En este sentido, la gente que opta por despedir el año en algún destino vacacional acuático, tiene la alternativa de visitar alguno de los balnearios que se localizan en regiones colindantes al Distrito Federal, en el Estado de México. Por su riqueza ambiental, cultural y tradicional, estas comunidades resultan encantadoras para visitar. Vivir la llegada de un nuevo año, vacacionando en ellas, es una experiencia tan grata, que difícilmente puede olvidarse y ciertamente se perfila como el comienzo de la mejor etapa de la vida.