Si bien no es un tema del cual se hable abiertamente, todos saben que las hemorroides son un problema muy común que causa mucha incomodidad a muchas personas. Y a pesar de esas molestias, o muchas veces dolor, quienes las padecen tardan en ir a un médico por sentir vergüenza. De ese modo, retardan el tratamiento que podrá mejorar la situación.

Cuando se habla de hemorroides o almorranas, se piensa directamente en afecciones rectales y/o anales y la vergüenza o tabú para hablar sobre el tema, surge de inmediato. Sin embargo, en realidad las hemorroides pueden surgir en cualquier momento de la vida y la pueden  padecer personas de todas las edades, etnias y condiciones económicas!

Pero, ¿qué son las hemorroides?

Las hemorroides son una inflamación  de las venas en la región rectal y anal. Esos vasos sanguíneos son como una especie de almohadas del canal anal. Cumplen la función de mantener el esfínter cerrado, conteniendo de ese modo la materia fecal. Al existir una presión excesiva sobre esos vasos sanguíneos, estos se dilatan y, así, surgen  las hemorroides.

Existen diversos tipos y grados de hemorroides:

Internas = Se encuentran dentro del recto, por encima del esfínter anal y pueden provocar hemorragias.

Externas = Se encuentran alrededor del ano y son como bolas de sangre que pueden palparse. Dolorosas al momento de evacuar.

Las hemorroides internas se dividen en cuatro grados:

  1. Grado I = No se ven externamente, pero los vasos sanguíneos están  un poco inflamados. Generalmente en este diagnóstico hemorroides no son molestas. Sin embargo, al evacuar pueden llegar a sangrar.
  2. Grado II = Los vasos sanguíneos están más inflamados y pueden salir del ano durante la defecación. Sin embargo, pueden entrar nuevamente después de la evacuación.
  3. Grado III = En este caso ya hay prolapsos, lo que significa que las hemorroides salen del ano después de expulsar la materia fecal y sólo pueden ser reintroducidas con ayuda manual, es decir, con ayuda del dedo.
  4. Grado IV = En este grado, las hemorroides ya están instaladas fuera del ano, provocando malestar, muchas veces dolor al evacuar y pueden sangrar.

¿Qué es lo que causa la aparición de hemorroides?

Una presión que se produce repetida y fuertemente sobre las venas del recto y del ano provoca la aparición de hemorroides. ¿La causa más común? La prisión de vientre o constipación. Al intentar evacuar, la persona hace un gran esfuerzo que presiona la región anal, dificultando el proceso de drenaje de la sangre.

Asimismo, al haber constipación, la materia fecal se acumula en el recto y eso mismo presiona los vasos sanguíneos, provocando una inflamación que deriva en hemorroides.

Sin embargo, la situación contraria también es válida: la diarrea ayuda a la aparición de las hemorroides, puesto que la materia fecal líquida irrita los vasos sanguíneos cuando las evacuaciones de ese tipo son frecuentes.

Las causas más frecuentes son:

obesidad = el exceso de peso favorece a la presión sobre la región abdominal y, en  consecuencia, sobre las vasos sanguíneos que irrigan la zona.

embarazo = el útero creciendo y el feto ejercen, a medida que crecen, una presión cada vez mayor sobre los vasos sanguíneos en la región inferior del abdomen.

genética = si en la familia hay integrantes que tienen hemorroides,  habrá entonces predisposición para tenerlas. Sin embargo éstas pueden surgir aún  sin precedentes en la familia.

vida sedentaria = al no haber grandes movimientos o ejercicios, la digestión de los alimentos no recibe estímulos y, por ende, la irrigación de los vasos sanguíneos del ano disminuye.

dieta sin fibras = una alimentación con bajo consumo de fibras y líquidos puede producir hemorroides, pues habrá constipación o heces duras, dificultando la evacuación.

¿Cuáles son los síntomas generales en todos los tipos y grados de hemorroides?

Es común el dolor, la comezón, la irritación y probablemente un sangrado. Todo esto dependiendo, reiteramos, del grado o gravedad de la situación: cuanto mayor el grado, aumentan los síntomas.

El sangrado es común y la sangre se presenta de un color rojo intenso y muy brillante y siempre en el exterior de las heces, siendo notada en el papel higiénico o por gotas de sangre que caen en el inodoro.

Es muy importante destacar que el sangrado normalmente es mínimo. Si llegara a ser abundante, es aconsejable ir al  médico.

Tener hemorroides significa tener miedo de ir al baño, pues se sabe que se sufrirá al momento de evacuar. Entonces, se evita ir seguido y eso puede aumentar la presión sobre las venas, empeorando el cuadro.

Es por eso que el tratamiento hemorroides es fundamental para mejorar. Existen diversas pomadas y cremas que ayudan a minimizar los síntomas. Pero siempre es recomendable recurrir al diagnóstico médico, para que se pueda definir el tratamiento adecuado para el caso.

Recordar que lo que es bueno para unos, puede no serlo para otros, ya que cada caso es un caso. Además, algunos medicamentos causan efectos colaterales. El médico deberá ser siempre quien indique el tratamiento adecuado.